pensión alimentos

HASTA CUÁNDO HAY QUE PAGAR LA PENSIÓN DE ALIMENTOS

03.09.2014

Cuando un matrimonio o una pareja se rompe, se establece a favor de los hijos y a cargo de uno de los progenitores una pensión alimenticia que engloba todas las necesidades económicas de los mismos: alimentación, vestido, calzado, educación, ocio y un largo etcétera.

Los años van pasando, los hijos se hacen mayores y los progenitores pagadores de la pensión se preguntan CUÁNTO TIEMPO MÁS DEBEN CONTINUAR SUFRAGANDO ESTA CANTIDAD.

Lo primero que debe saber el progenitor obligado al pago es que la pensión de alimentos NO SE EXTINGUE CON LA MAYORÍA DE EDAD sino con la independencia económica del hijo común.

Es también importante reseñar que la pensión alimenticia deberá abonarse siempre al progenitor con quien el hijo conviva, nunca directamente al hijo, pues es este progenitor el que gestionará su destino. De hecho, las pensiones abonadas directamente al hijo pueden considerarse como meras liberalidades o regalos, es decir, como no pagadas.

Sabiendo entonces que la independencia económica es el criterio jurídico para poner fin a la pensión de alimentos, deberemos analizar cuándo se entiende que el hijo en cuestión es independiente económicamente:

 Que el hijo realice trabajos esporádicos o de temporada no indica independencia económica:

Es frecuente ver a universitarios que, aprovechando las horas libres o las vacaciones estivales, realicen trabajos por horas, días, semanas o incluso meses, que les permitan hacer frente a sus propios gastos.

Así, por ejemplo, futuros médicos trabajan como socorristas, futuros ingenieros dan clases particulares, futuros abogados dedican algún mes de verano a ser monitores de ocio y tiempo libre o a servir copas en algún bar.

Debe estudiarse cada situación concreta para determinar si este trabajo se está compatibilizando con los estudios principales, en cuyo caso no procederá la extinción de la pensión de alimentos, o si, por el contrario, los estudios se han dejado de lado para dedicarse al empleo, caso en el que sí procederá la extinción de la pensión.

Sucede lo mismo con la aceptación de trabajos precarios tras haber terminado los estudios, a la espera de encontrar un trabajo cualificado y definitivo. En este caso habrá que estar también a cada caso concreto y estudiar si ese trabajo le proporciona independencia económica o no.

Que el hijo que ya trabajaba decida terminar sus estudios o mejorar su formación:

Cuando un hijo que ya ha trabajado decide volver a estudiar, los Juzgados y Tribunales no tienen una postura uniforme sobre el mantenimiento o no de la pensión de alimentos.

Hay Juzgados que entienden que, una vez extinguida la pensión de alimentos y acreditada la posibilidad de ser independiente económicamente, no procede el mantenimiento de la pensión. Sin embargo, hay otros que consideran que la solicitud y decisión del hijo es legítima y que, por tanto, procede su reanudación. Nosotros entendemos que habrá que valorar otros factores como la edad, el aprovechamiento de los estudios, el tipo de formación al que se quiera acceder, el trabajo que se efectuó en su día, etc. para, con lógica jurídica, defender una postura u otra.

 Que el hijo haya accedido a un trabajo temporal:

En este caso la mayoría de los Juzgados y Tribunales consideran que, el hecho de que el trabajo sea temporal no es causa suficiente para mantener la pensión puesto que una vez que este empleo finalice podrá acceder al desempleo o, incluso, ser prorrogado.

 Que el hijo acceda a un empleo indefinido o sea perceptor de alguna pensión:

En este caso, Juzgados y Tribunales son unánimes al entender que procedería la cesación del derecho a percibir pensión de alimentos.

Existe una excepción importante a estos supuestos y es el caso de hijos con minusvalía o incapacidad, cuyos ingresos pueden no ser en muchos casos suficientes para cubrir sus necesidades que, habitualmente, son superiores a los de cualquier otra persona.

 Falta de aprovechamiento de los estudios o falta de aplicación en la búsqueda de empleo:

Una situación habitual es aquella en la que el hijo enlaza unos estudios con otros sin terminar ninguno, suspende, repite curso o divaga a la hora de buscar un empleo estable, dejando pasar ofertas de trabajo o despidiéndose voluntariamente de los puestos que ocupa.

Ante esta situación, los Juzgados y Tribunales entienden que podría reducirse o incluso extinguirse la pensión de alimentos cuando quede acreditado que el hijo no asume sus obligaciones o, por su bajo rendimiento, suspende un curso académico tras otro.

 Falta de relación con el progenitor pagador:

Hay ocasiones en las que, por una mala relación entre el progenitor pagador de la pensión y el hijo a favor de quien se establece, el primero se plantea extinguirla.

Si bien es evidente que a nadie le gusta ser el “banco” de sus hijos, lo cierto es que la falta de afecto de los hijos hacia los padres no es motivo para que la pensión se extinga.

En definitiva, cada caso concreto deberá estudiarse a fondo a fin de determinar si procedería o no la extinción de la pensión de alimentos. Si estás pensando en ello, consúltanos y te asesoraremos sin compromiso.